Educación Infantil visita la Bebeteca de Los Rosales

Las bibliotecas infantiles no son cualquier lugar. Son  espacios donde compartimos sueños, aventuras, conocemos personajes y vidas fantásticas, nos llenamos de sabiduría y nos hacemos un poquito más curiosos.

En ellas, como en este caso en las visitas que estamos haciendo los alumnos de Educación Infantil a la Bebeteca de los Rosales,  el pájaro Ole, a la “Ovelliña Tecelá” y al jardinero Jacinto nos han sorprendido y nos han enseñado a emocionarnos y a disfrutar con  los libros que allí había.

Estos tres amigos nos invitaron a acudir a la Bebeteca, nos mandaron cartas y las bibliotecarias Vero y Lore nos recibieron con inmensa alegría.

Nos contaron fantásticos cuentos, nos desvelaron los secretos y funcionamiento de una Biblioteca, hicimos un carnet para el aula, nos prestaron cuentos que nosotros escogimos y los que nos hacían falta para los proyectos, pero sobre todo, nos dieron la llave a los mil y un mundos.

Cuento:  La Llave Mágica

Martín era un niño que ya se había hecho tan mayor, que aquel cumpleaños su padre le regaló un libro ¡sin dibujos! El pobre niño quedó un poco decepcionado, pero al notarlo su padre le dijo:

 Este no es un libro cualquiera hijo, es un libro mágico. Pero para descubrir su magia, tendrás que leerlo.

Eso estaba mejor, porque a Martín le gustaban todas las cosas mágicas, así que empezó a leer el libro, aunque no tenía muchas ganas.

A la mañana siguiente, su padre le preguntó:

– ¿has encontrado ya la llave mágica?

¡Así que tenía una llave!. Martín corrió a ojear el libro buscándola, pero no había ni rastro. Volvió muy contrariado, pero su padre le advirtió:

– Así no la encontrarás. Tienes que leer el libro.

Pero Martín no tuvo mucha paciencia, y dejó de leer, pensando que su padre le había engañado para hacerle leer un poco más, como le había estado diciendo el profesor.
Poco después, su hermana Ángela, sólo un poco menor que él, le pidió el libro para tratar de leerlo ella. Tras varios días esforzándose por leerlo sin demasiado resultado, apareció en el salón gritando loca de contenta:

– ¡La he encontrado, he encontrado la llave del libro mágico! –y entonces no paró de hablar de los mundos y lugares que había visitado con aquella llave.

Aquello terminó por convencer a Martín para volver a leer el libro. Al principio era un rollo, ni un triste dibujo, pero poco a poco la historia se fue animando, empezó a interesarse por la vida de aquel príncipe aventurero, y cuando quiso darse cuenta, allí estaba. Era el propio libro el que tenía a sus ojos forma de llave, y era verdad que en cuanto lo abría, se sentía transportado a los valles y mares del libro, y vivía las aventuras de sus piratas, príncipes y hechiceros como si fuera él mismo. Y su cabeza y sus sueños se llenaban de aventuras a la primera oportunidad.

Pero lo más especial de aquella historia, fue que a partir de entonces, en cada nuevo libro veía una nueva llave a mil mundos y aventuras, y ya nunca dejó de viajar y viajar a través de las letras y las palabras.

 (Cuento recopilado de la página: cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/la-llave-magica)

“Una biblioteca no es un lujo, sino una de las necesidades de la vida»

Henry Ward Beecher

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